
Hay dos áreas que son clave para el éxito de cualquier negocio: el branding y las relaciones públicas. Tu marca es la imagen que tu empresa presenta a los clientes actuales y potenciales. A través de ella, construyes la identidad de tu negocio.
Coca-Cola sigue siendo uno de los ejemplos más icónicos de branding efectivo: su capacidad de posicionarse como un símbolo cultural universal le ha permitido mantenerse en el top of mind de los consumidores durante décadas. Hoy, marcas como Apple, Nike o Patagonia también demuestran que una identidad de marca sólida va mucho más allá del logotipo o los colores corporativos.
Las relaciones públicas cubren la gestión de imagen mediante la difusión de información valiosa y la gestión de posibles problemas que podrían afectar la reputación de tu negocio. Cerca del 60% de los profesionales del sector consideran que la integración de las PR en el marketing se mantendrá como una de las principales tendencias, según el USC Center for Public Relations.
Para aprovechar al máximo las relaciones públicas, el branding debe ser parte de tu estrategia de relaciones públicas. Aquí hay cuatro razones clave:
Imagen
La importancia de la imagen de tu marca no puede ser sobrestimada. La forma en que las personas perciben tu empresa es quizás el factor más importante para que decidan hacer negocios contigo. Tu marca debe comunicar tus valores: el 89% de los consumidores estadounidenses favorecen a las marcas que comparten sus valores.
Una buena primera impresión es crucial para construir esa relación marca-cliente. La lealtad ética, cuando los consumidores se mantienen fieles a marcas alineadas con sus valores, alcanzó el 30% en 2024, con un crecimiento sostenido en los últimos tres años.
Un excelente ejemplo de cómo la imagen de marca está vinculada a la experiencia del cliente se puede encontrar en las marcas de lujo. Hermès, por ejemplo, continúa evitando la producción en masa para mantener un control total sobre su identidad. En el otro extremo del espectro, Patagonia ha construido una imagen de marca basada en la sostenibilidad y la transparencia: su campaña “Don’t Buy This Jacket”, que invitaba a los consumidores a reflexionar antes de comprar, resultó en un incremento del 30% en ventas al año siguiente.
El primer paso para crear una identidad de marca es encontrar la historia detrás de tu negocio: por qué comenzaste y qué misiones y valores quieres que la representen. Una vez establecida esa historia, puedes definir las pautas de branding que deben seguir tu sitio web, tu logotipo y todas tus comunicaciones. Esto incluye también tu presencia en redes sociales, los mensajes generados por IA y cualquier colaboración con creadores de contenido o microinfluencers.
Comunicación concisa
Si un periodista, o un algoritmo, no puede entender tu marca de inmediato, puede cuestionar si se ajusta a su audiencia. Es más probable que generes oportunidades de relaciones públicas cuando las personas comprendan de inmediato tu negocio, lo que haces y lo que valoras.
Las relaciones públicas han dejado de ser un simple complemento del marketing para convertirse en el eje central en la construcción, gestión y protección de la reputación de las marcas. Con el branding correcto, tu equipo de relaciones públicas podrá comunicar la marca más fácilmente a periodistas, influencers y audiencias digitales, generando más prensa y conversación positiva en múltiples canales.
Integridad
Es difícil obtener una buena cobertura si tu empresa no parece confiable, pero lo contrario también es cierto: a una empresa confiable le será más fácil obtener buena prensa y mantener a sus clientes.
El 87% de los consumidores están dispuestos a pagar más por productos de marcas en las que confían. Del mismo modo, el 81% no está dispuesto a hacer negocios con marcas en las que no confía, y el 89% espera terminar su relación con una marca si esta viola su confianza.
Para ganar confianza en el mercado, debes proporcionar un servicio o producto confiable y ser consistente en tu comunicación. Las demandas de personalización, inmediatez y transparencia son más altas que nunca. La historia y los valores de tu marca son factores clave en este proceso; hoy, los consumidores también evalúan cómo las empresas tratan a sus empleados, sus prácticas medioambientales y su postura ante temas sociales relevantes.
Gestión de la reputación
Algo que el branding y las relaciones públicas tienen en común es que ambos se centran en controlar los mensajes que rodean a tu negocio. Si no lo haces tú, dejas abierta la puerta para que otros lo hagan.
Debido a las redes sociales y los medios digitales, las crisis pueden escalar a nivel global en cuestión de minutos, lo que está reconfigurando la gestión de crisis de comunicación hacia un modelo que combina estrategias tradicionales con herramientas digitales avanzadas, como la inteligencia artificial, para el monitoreo en tiempo real.
Si tu empresa atraviesa una crisis de relaciones públicas, una publicación polémica, una declaración malinterpretada o incluso deepfakes o desinformación generada por IA, es mucho más probable que salgas sin daño si ya has establecido una imagen de marca positiva y confiable. Los equipos de PR deben ser proactivos en la supervisión mediática y en la gestión de crisis, además de implementar campañas de alfabetización mediática para reducir el impacto negativo causado por la desinformación.
El branding y las relaciones públicas pueden requerir equipos y estrategias por separado, pero para aprovecharlos al máximo, deben trabajar juntos para construir la imagen de tu empresa. Cuando están sincronizados y apoyados en datos, tecnología y valores auténticos, ambos serán mucho más efectivos.
Fuente: Arial Comunicaciones











