
Quizás la frase más común que un equipo de relaciones públicas escucha de un nuevo cliente sigue siendo: “No, no necesitamos media training”. Y sigue sin ser cierto. Cualquier persona a la que un equipo de comunicación exponga ante los medios, desde un directivo hasta un cliente corporativo, se beneficia de saber cómo moverse en una entrevista con un periodista.
El media training es, en esencia, una preparación para relacionarse mejor con la prensa. Una buena capacitación se traduce en mensajes de marca coherentes, citas más claras y menos sorpresas desagradables en la cobertura. El contexto, eso sí, ha cambiado: hoy una frase mal calibrada no solo puede aparecer en un titular, sino convertirse en un clip de 15 segundos que circula en redes horas antes de que salga la nota original. Esto hace que la preparación sea, si acaso, más urgente que hace unos años.
A continuación, las excusas más habituales para no capacitarse y por qué ya no funcionan.
“Pero presento mi empresa todo el tiempo”
Es un comentario típico entre fundadores de startups. Los inversores hacen preguntas duras, sí, pero rara vez con el mismo límite de tiempo que un periodista. Una entrevista de una hora es la excepción, no la norma. Los periodistas necesitan declaraciones concretas, frases contundentes y citas breves que encajen en una pieza escrita o en un segmento de televisión de cinco minutos. Muchos fundadores tardan siete u ocho minutos en responder “¿a qué se dedica su empresa?”, una respuesta demasiado larga para cualquier formato periodístico. El media training ayuda a comprimir esa narrativa en mensajes claros y citables.
“Pero ya hablo bien y me siento cómodo en público”
Otra excusa frecuente entre ejecutivos con soltura en escenarios y paneles: dominan una sala, cierran una charla de 15 minutos sin titubear, bromean frente a mil personas. Son habilidades valiosas, pero distintas a las que exige un intercambio uno a uno con un periodista. Una entrevista no está guionada ni ensayada como una ponencia; puede parecerse más a un interrogatorio cuando el periodista busca un ángulo concreto para su historia. Las guías especializadas en la materia coinciden en que el entrenamiento en medios refuerza justamente esa capacidad de sostener el mensaje bajo preguntas de seguimiento, algo que la oratoria tradicional no entrena.
“Pero es solo una charla informal para que nos conozcan”
Un periodista no es tu amigo ni busca serlo. Puede indicar que una conversación es “de contexto” o “exploratoria”, pero eso nunca debe leerse como garantía de que nada se publicará. Una fuente especializada resume bien la idea: el compromiso real de un buen periodista es con la verdad y con contrastar información, no con atacar al entrevistado, pero eso no reduce el riesgo de bajar la guardia. El problema surge cuando el vocero cree que existe una confianza personal con el periodista y, por eso, improvisa o comparte de más. Y esa prudencia debe mantenerse incluso después de terminada formalmente la entrevista, porque hoy casi todo puede quedar grabado o difundirse.
“Pero llevo 20 años en esto”
Conocer a fondo una industria puede jugar en contra: exceso de jerga, acrónimos y tecnicismos que confunden o desconectan a la audiencia. Aunque hay periodistas muy especializados por sector, el media training sigue siendo útil para simplificar el mensaje y evitar que el lenguaje técnico se convierta en una barrera.
“Pero ya hice media training hace un tiempo”
Si pasaron varios meses, un repaso nunca sobra: es una habilidad que se mantiene con práctica, igual que hace años. La única excepción real es la de un vocero que da entrevistas semanalmente y practica de forma constante.
“Para eso ya uso IA / redes sociales”
Algunos voceros asumen que pueden preparar sus respuestas con ayuda de herramientas de inteligencia artificial o que su presencia activa en LinkedIn ya construye su imagen pública, así que una entrevista en vivo “es solo un trámite más”. El problema es que ninguna herramienta responde en tiempo real a una repregunta incómoda ni controla el tono, las pausas o el lenguaje corporal frente a cámara. Además, la reputación de un vocero hoy se construye antes de que empiece la entrevista, a partir de búsquedas, fragmentos de video antiguos, citas previas, lo que exige aún más consistencia entre lo que se dijo antes y lo que se dice en el momento.
Por qué importa más que antes
Una encuesta de Muck Rack a periodistas encontró que una amplia mayoría de los encuestados, más de siete de cada diez, señala que los voceros sin preparación son la principal razón por la que una entrevista termina sin una cita utilizable para la nota. Eso significa, en la práctica, cobertura perdida o mal aprovechada para la marca, no solo un mal momento para el ejecutivo.
El media training toma tiempo, saca a la persona de su zona de confort y no es gratuito cuando lo ofrece una agencia o un consultor con oficio. Pero los beneficios, mensajes consistentes, menos errores costosos y mejor aprovechamiento de cada oportunidad mediática siguen superando ampliamente el esfuerzo que implica.
Fuente: Arial Comunicaciones











