
Existe un vínculo vital entre las relaciones públicas y la comunicación interna que a veces pasa inadvertido para muchas organizaciones. Si bien el valor de ambas disciplinas es ampliamente reconocido, a menudo hay un eslabón perdido que las empresas no deben subestimar.
Las organizaciones han hecho bien al explorar e invertir en contar las historias de sus marcas a sus públicos objetivos externos. Muchas también han mejorado su comunicación interna, posiblemente impulsadas por el creciente debate sobre el compromiso de los empleados y la marca empleadora. Sin embargo, sigue habiendo un margen considerable de mejora en alinear la comunicación interna y externa.
Se trata de confianza, no de promesas
Los datos más recientes no dejan lugar a dudas. La Encuesta de Confianza 2024 de PwC reveló una brecha significativa: mientras el 86% de los directivos considera que existe un alto nivel de confianza con sus colaboradores, apenas el 67% de los trabajadores afirma confiar mucho en su empleador, una diferencia de 18 puntos porcentuales que, además, continúa ampliándose.
Más preocupante aún, según el Informe de Compromiso 2024 de People Element, solo el 23% de los empleados afirma confiar firmemente en su liderazgo, y únicamente dos de cada tres creen que su liderazgo comunica una visión clara de futuro.
Esta desconexión tiene consecuencias directas sobre el negocio. Mercer indica que los empleados que confían en que sus empleadores harán lo correcto tienen el doble de probabilidades de decir que están prosperando, con un fuerte sentido de propósito, pertenencia y de sentirse valorados. Dicho de otro modo: la confianza no es un activo intangible secundario, sino un motor directo de productividad, lealtad y desempeño.
Palabras como calidad, excelencia y seguridad carecen de sentido si las personas dentro de tu organización no están comprometidas con esos mismos valores, no se sienten valoradas ni se responsabilizan de vivirlos, siguiendo el ejemplo establecido por los líderes de la empresa.
La pregunta es, entonces, ¿qué hace tu organización para garantizar que los empleados sientan una conexión real, tanto entre sí como con los valores que la compañía promete ofrecer al mundo exterior?
En algún momento, los departamentos de recursos humanos, marketing, relaciones públicas y comunicación interna deben sentarse en la misma mesa para diseñar planes de acción coordinados. La audiencia interna debe ser considerada en cada comunicación que el equipo de relaciones públicas esté planificando. Vale la pena tomarse el tiempo para preguntar cómo los empleados pueden contribuir con información útil o mensajes de respaldo a las iniciativas externas.
El empleado como embajador: una ventaja competitiva real
Hoy en día, las empresas han reconocido los numerosos beneficios del employee advocacy como potente estrategia de relaciones públicas. Esta alineación entre los valores de una marca y su personal puede fortalecer las relaciones con el público de manera auténtica y sostenida. En este contexto, plataformas como LinkedIn se han convertido en espacios donde los colaboradores que se sienten orgullosos de su empresa amplifican de manera orgánica los mensajes corporativos, generando una credibilidad que ninguna campaña pagada puede replicar.
La comunicación interna está ganando protagonismo como herramienta clave en un momento en el que la atracción y retención del talento son prioritarias. Esto se refleja también en los datos de rotación: el informe de People Element estima que la tasa de rotación en equipos desconectados es un 43% más alta que en equipos con altos niveles de conexión. Ignorar la comunicación interna no es solo un error cultural, es un costo financiero mensurable.
Escuchar
La comunicación efectiva es un proceso bidireccional. No se trata únicamente de lo que los altos ejecutivos y el equipo de marketing dicen sobre la compañía en publicidad o boletines informativos. También implica mantenerse en contacto para escuchar cómo se sienten los empleados y clientes, cómo están experimentando tu marca y si aún confían en tu producto o servicio. Tienes que crear canales y momentos para que las personas hablen y se sientan realmente escuchadas.
Escuchar es vital para captar lo que el personal percibe de primera mano en el contacto con los clientes, para abordar problemas y adaptar la forma en que opera la empresa. También es fundamental para saber qué necesitan los empleados para sentirse satisfechos en su trabajo, lo que impacta directamente en la retención del talento y en la formación de los próximos líderes.
En este sentido, una de las tendencias emergentes más relevantes es la creación de microcomunidades dentro de las empresas, espacios basados en intereses comunes que favorecen la colaboración y crean entornos donde los colaboradores pueden sentirse escuchados y valorados.
Vivimos en un momento de rápido avance tecnológico, con la inteligencia artificial redefiniendo procesos en todas las industrias, pero eso no significa que debamos perder nuestro toque humano. Las relaciones públicas exigen transmitir transparencia, responsabilidad social e inclusión, mostrando esfuerzos concretos y auténticos que fortalezcan la confianza y lealtad tanto del público externo como de los propios colaboradores.
Las empresas pueden gastar cifras enormes en publicidad, gestión de redes sociales y actividades de marketing, pero si no existe una cultura interna sólida y coherente, esos esfuerzos externos pueden desvanecerse. Los empleados que no se sienten embajadores de su marca pueden, con una sola conversación o una publicación en redes, erosionar la imagen que llevó meses construir.
Al final del día, se trata de hablar el mismo idioma, tanto internamente como externamente, para conectar a las personas en todas las áreas del negocio. Una forma concreta de comenzar: prueba los mensajes clave de tu próxima campaña con una muestra de empleados de distintos niveles antes de lanzarla. Los comentarios que recibas brindarán a tus equipos de recursos humanos, relaciones públicas y marketing información invaluable para alinear esfuerzos, generar confianza y fortalecer relaciones, dentro y fuera de la organización.
Fuente: Arial Comunicaciones











